Cuando las cosas no salen bien

Vas a fallar, la vida no es siempre hacia la derecha y hacia arriba. Las cosas no van a salir como quieres. El destino te está guardando lecciones importantes. Afortunadamente nada es permanente y es en estos momentos cuando grandes ideas y aprendizajes salen a flote.

“A champion is defined not by their wins but by how they can recover when they fall."
- Serena Williams

Este blog es más personal de lo habitual. Quiero compartir lo que he aprendido al enfrentar fracasos que, en su momento, parecían más dolorosos y prolongados de lo que estaba preparado para soportar. Sin embargo, esos momentos difíciles me han dejado lecciones valiosas que hoy guían mi crecimiento personal y profesional.

Fracasar es normal. Intentar cosas fuera de lo convencional y no obtener los resultados esperados es parte del proceso (todos soñamos con re-inventar y la realidad es que probablemente en la mayoría de los casos no la re-inventes). Incluso, a veces puedes lograr un short-term win y descubrir, un año después, que el efecto neto no fue positivo.

Cuando el momento llegue nadie te va a avisar. Vas a estar expuesto a la realidad de los resultados.

En los últimos 24 meses, me he enfrentado a proyectos dentro de mi equipo que resultaron estar fundamentalmente equivocados. Creímos, junto con los líderes de la compañía, que tomábamos decisiones correctas, pero no lo eran. Fuimos tercos, muy tercos. Al final, tuvimos que deshacer equipos, cambiar roles y encontrar nuevas formas de reinventarnos para salir del hoyo que habíamos cavado por interpretar mal las cosas.

Aprendimos mucho. Fue una experiencia que dejó cicatrices, pero también una perspectiva más clara y herramientas para crecer. En este post quiero compartir algunas de esas lecciones, esperando que te sirvan tanto como me han servido a mí.

¿Qué hacer cuando todo parece que sale mal?

Primero que nada manten la calma. A ningún negocio le hace bien tomar decisiones con los sentimiento primero.

Ahora si, la lista...

  1. Regresar al pizarrón: Todo lo que construimos para crecer el negocio sigue estos principios:
    1. Misión y visión de la empresa.
    2. Oportunidad estratégica.
    3. Alineación a la misión y visión.
    4. Generar valor al usuario.
    5. Generar valor al negocio
  2. Diseñar la solución.
  3. Desarrollar las soluciones.
  4. Lanzar experimento e iterar.
  5. Compartir los aprendizajes con el equipo y dar visibilidad de lo que sigue.

En uno de estos 5 puntos es donde estará la principal razón de que el problema no se haya resuelto o los resultados no hay sido como los esperábamos. Puede ser sencillo, por ejemplo, lo que estamos proponiendo no genera valor al usuario (aunque creíamos que si) o tan complicado como que la misión y visión de la empresa junto con la oportunidad estratégica carece de un mercado lo suficientemente grande para que sea un negocio escalable y atractivo para firmas de inversión de capital.

Cuando veas que algo no va bien. Recuerda estos 5 puntos y analiza si allí hay algo que este roto. Este será el primer paso para entender porque no estas logrando resolver tu problema. En otro blogpost hablaré más sobre como hacer una buena auditoria en estos 5 puntos...

Ademas de esto, debes de tener rituales constantes (yo era de los que decía “que hueva” seamos rápidos y scrappy) que ayuden a evaluar qué se puede mejorar, tanto en el proceso de toma de decisiones como en la generación de hipótesis e iteraciones de experimentos. Muchas veces con los rituales y procesos correctos logras encontrar oportunidades antes de que estallen y esto funciona como un sistema que hace que las cosas nunca lleguen a puntos críticos donde el tiempo se vuelve el recurso mas valiosos.

¿Qué pasa si tienes una tendencia negativa?

Ahora imagina que pasan los días, las semanas, los meses y las cosas no mejoran. Si llegas a entrar a ese espiral donde parece que no le pegas a nada, lo primero que debes hacer es mantener la calma. Parece que es el fin del mundo, y es normal que sentimientos de estrés, ansiedad y miedo puedan apoderarse de tus acciones. Pero no pierdas la compostura.

Tienes que reflejar tranquilidad y pragmatismo con tu equipo, con los líderes de la compañía y con tus peers. Algo que he visto que ayuda mucho es comunicarse con claridad y de forma constante. No tengas miedo de llegar al punto donde tengas que decir: "No sé." Es diferente no saber a no tener los conocimientos para resolver un problema complejo. Habrá momentos en que el problema que quieres resolver simplemente no se puede resolver: el mercado no está listo, una tesis de negocio estaba incorrecta, o ideas fundamentales que parecían ciertas se derrumban al crecer. Es normal que suceda.

Te conviertes en un punto importante para la moral del equipo. Como líder, cuando entras a una racha negativa, es normal ver caras largas si el liderazgo no sale al quite. En mi caso específico, el enfoque siempre fue en aprender, y afortunadamente fracasar está lleno de aprendizajes. Es importante ser transparente con los equipos sobre lo que significaría para el negocio no poder darle la vuelta a ese problema, pero también es importante que el equipo pueda operar eficientemente y con buen ánimo. Para eso es clave centrarse en el aprendizaje y en las tesis que como equipo hemos construido.

¿Qué significa prepararte para la peor situación?

Comunicación. Tienes que tener muy buenas habilidades de comunicación porque vas a tener que hablar los líderes del equipo, comunicar claramente la situación y evaluar correctamente qué procede si EL PLAN sale mal. ¿Cómo se ve esto en 1, 2, 6 meses? ¿Qué implicaciones tendría? ¿Qué se necesita preparar? No estás siendo pesimista, pero no hacerlo significa trabajar a contrarreloj de forma innecesaria y estresante. Es mejor estar preparado y no tener que aplicar el plan, que trabajar a las carreras con temas sensibles.

Habrá momentos en que las tesis enteras del negocio tendrán que cambiar. Es importante que todo lo que has aprendido esté bien documentado y que tengas la claridad mental de explicar por qué algo que pensábamos era verdad ya no lo es. Es primordial que el equipo que toma decisiones esté bien informado. Entonces aprende, documenta y ten claridad mental para explicar por qué está pasando lo que está pasando. Si haces esto bien, serás capaz de explicar la idea fundamental de por qué lo que estás haciendo no está funcionando.

¿Me van a correr? (me gusta poner subtítulo dramáticos)

Una persona sabia me dijo: "Nadie te va a avisar, y no esperes que te avisen." Esto obviamente puede variar de una empresa a otra, pero como regla general, no importa cómo te lleves con el/la CEO o tu manager, no te van a avisar con el tiempo que te gustaría. ¿Injusto? No lo creo. Al final, estamos tomando decisiones de negocio para potenciar el valor de la compañía.

Nadie está a salvo. Lo cierto es que tener una racha negativa prolongada te pone en la mira, y pone al proyecto en el punto de: "¿Es esta inversión de tiempo, personas y recursos lo mejor que podemos hacer?" Eso inevitablemente lleva a decisiones complicadas que a veces terminan en la desaparición de equipos. Sin embargo, si aprendes, documentas, eres crítico y tienes claridad mental de lo que está pasando, y eres un buen comunicador, probablemente serás visto como alguien de valor y termines aportando en otra área de negocio. Aun así, he visto que incluso personas con estas características no siempre se salvan. Y no está mal. Es parte de nuestro crecimiento personal. ¿Qué te puedo decir? Aprende, crece y aprovecha cada oportunidad que tengas. La suerte se construye, y tú puedes irla construyendo sin importar que tus proyectos no estén saliendo como quieres.

Salir del abismo (otra vez.... me gusta el drama)

No quiero terminar esto en una nota gris. Lo cierto es que el éxito no es para todos. El éxito es para aquellos que, a pesar de las derrotas, pueden seguir levantándose, creciendo y aprendiendo. Este es un blog de growth, y aquí estamos acostumbrados a que los experimentos fracasen. Lo que te trajo aquí no es lo que te llevará al siguiente nivel. El éxito no es un estado permanente, así como el fracaso tampoco lo es.

Quizás sea yo influenciado por mi cultura y contexto, pero creo firmemente que con disciplina, inteligencia, perseverancia y trabajando en crear suerte, a todo se le puede dar la vuelta.

Los fracasos son momentáneos y los aprendizajes que obtenemos de ellos no lo son. Estos nos acompañarán por mucho tiempo. Incluso, me permito agregar que esto es lo que te hará valioso durante tu carrera. La gente con mayor experiencia es aquella que ha estado en más situaciones complicadas y frágiles y que ha aprendido de esos momentos. Es imposible triunfar en el largo plazo sin aprender de las derrotas. Entonces, mi consejo es que los fracasos no te tumben. Obsérvalos como una oportunidad de ir construyendo esos aprendizajes que te están haciendo más valioso.

Por último, algo que me ha ayudado en días complicados es agradecer. A veces, alejarte y observar de lejos el problema —ya sea con gratitud o distancia—es lo que necesitas para ‘oxigenar’ tu creatividad y encontrar el camino. Al final, lo importante no es solo resolver problemas, sino aprender y crecer con ellos.