Entre el miedo y la esperanza: como decidí que hacer...

Entre el miedo y la esperanza: como decidí que hacer...
Photo by Damian Denis / Unsplash

En los últimos meses he salido hacer algo que nunca había echo... ofrecer mi servicio y encontrar a mis primeros clientes. Cuando sucedió mi salida de Beek, no tenía muy claro qué quería hacer. Con el tiempo, me di cuenta de lo que disfrutaba, me emocionaba y donde me veía trabajando por mucho tiempo. Llegar a esa conclusión no fue intuitiva desde el comienzo y este blogpost busca expresar lo que vivi en esos días para llegar a mi tesis de vida.
Hoy ya tengo mis primeros clientes, un plan a corto y mediano plazo y una idea de lo que creo que sería el largo plazo para mí.


Gracias, Nico, que me dijiste varias veces que esto necesitaba compartirlo.


Un nuevo mundo

Mi primer día fuera de Beek fue raro.
Aunque ya había dejado de trabajar con las personas más cercanas desde hacía algunos meses, y mi trabajo se centraba más en lograr un buen cierre de la compañía, la realidad de no abrir Slack, no revisar tu correo o Notion por primera vez en más de seis años es extraña.

Uno se habitúa a ciertos ritmos de trabajo, a los bomberazos, a entender profundamente un modelo de negocio... y cuando eso se cierra, se cierra.
Abrir los ojos por primera vez sin una junta programada marca un nuevo mundo. Aire fresco...

Lo primero que se me metió a la cabeza fue decidir: ¿buscar un nuevo trabajo?, ¿tomarme unas vacaciones?, ¿o empezar algo propio?
Esto, sin duda, me agobió.
Sin pensarlo tanto, empecé a aplicar a distintas compañías de distintos tamaños.
A la par, platiqué con distintas personas: mentores, colegas, familia, amigos y gente que yo vi pasar por algo similar.

Recibí muchos consejos (y muchos contradictorios). Sin embargo, hubo algunos que me gustaron y me sirvieron de guía para tomar una decisión más clara:

  • ¿La decisión que tomes quieres que la guíe el miedo o la esperanza?
  • Descubre qué te gusta y qué valora el mercado.
  • Tomando en cuenta el punto de vida en el que estás: ¿qué es lo más riesgoso que puedes hacer y que te emocionaría cada mañana?
  • No cambies tu rutina.
  • Estás solo... y no estás solo.

Spoiler de lo que sigue... me di cuenta que mi búsqueda por una trabajo en alguna compañía venía de un miedo injsutificado en materia económica. No venia de curiosidad intelectual o ganas de probar algo; decidí que no era lo que debía de hacer porque del miedo y la mentalidad de sobrevivencia no suele salir nada grandioso.


Tomando conciencia

Estos consejos me ayudaron a darme cuenta de algo: no quería tomar decisiones basadas en miedos. Quería tomar decisiones pensando en un futuro esperanzador, que me emocionara cada día y que me llevara a un lugar mejor que donde estaba.

Los que me conocen saben que me mueve el aprendizaje y la curiosidad intelectual.
Pero también saben que puedo ser muy desordenado y caer en discusiones filosóficas muy profundas conmigo mismo. Fue muy importante reconocer el valor de la rutina y de los hábitos, y no descuidarlos (gracias Guille por ese consejo). Cuando hay un cambio de vida, surgen fuerzas exteriores e interiores que te jalan a romper hábitos. Me di cuenta de que no solo tenía que continuar, sino mejorar en varios temas de disciplina personal.

El otro consejo que de verdad quiero destacar es en esta vida estás solo, pero al mismo tiempo, no estás solo.

Nadie va a levantarte de la cama. Nadie va a hacer las llamadas difíciles por ti. Como dice mi papá: "hay que trabajar para que las cosas sucedan".
Es poderoso entender que lo que haces tiene un impacto profundo. Y que lo hiciste tú. Pero al mismo tiempo, no estás solo. Pide ayuda. Habla con las personas correctas. Agradece. He tenido la suerte de encontrar personas increíbles que, a pesar de estar ocupadísimas, siempre encuentran espacio para ti. El valor de la comunidad es incalculable, y no quiero dejar de agradecerlo.


Tomar una decisión

Mientras platicaba, leía, caminaba, jugaba tenis... dejé que las ideas tomaran forma en mi cabeza.
No apresuré la decisión, pero tampoco me di demasiado tiempo para actuar.

Tenía claras algunas cosas:

  • Me encanta aprender cosas nuevas.
  • Me gusta ayudar y enseñar.
  • Soy paciente.
  • Quería probar algo como "solopreneur".
  • Tengo buena experiencia en adquisición, operación, B2C, tech, estrategia de negocios, startups y marketing.
  • Valoro mucho mi tiempo libre.
  • Quiero vivir en Chihuahua.
  • Quiero ser dueño de mi tiempo, mis acciones y mi dinero.

De forma natural, surgió la idea de trabajar como consultor o fractional COO para startups. Además, veo que el futuro para este tipo de roles se ve muy atractivo y cambiante con todo lo que la inteligencia artificial está cambiando.

Me llenó de sueños y esperanzas pensar que, si el plan sale bien, podré construir una vida con sentido, impacto y orgullo. Eso te cambia la forma de caminar cada día.

Así que tomé la decisión: le escribí un correo a Casey, me contestó deseándome éxito y diciéndome que le hacía sentido. Con ese simple correo sentí que era la decisión más obvia del mundo y no lo pense más.


Empezar como solopreneur

Lo primero que pensé fue: ¿cómo genero valor? ¿Cómo hago ese valor tangible? ¿Cómo evito caer en ofertas superficiales?

Mi experiencia pasada con consultores, honestamente, fue mala (sin afán de generalizar). No me odien consultores seguro son buenísimos.
Muchos no querían "ensuciarse las manos", eran muy buenos opinando y muy malos operando. Sus frameworks eran genéricos y sus recomendaciones se reducían a "vende más y gasta menos". Eso crea una barrera difícil de romper con los equipos. No logran generar confianza.

Yo sé que para que mí trabajo no fuera percibido de tal manera la forma de trabajar no tiene que ser igual que la que yo recibi por parte de estos roles. Necesitaba algo que fuera tangible y valioso, tenía que enfocarme en:

  • Métricas claras y objetivas.
  • Mostrar valor en términos de dinero, si era posible.
  • Generar "aha moments" en los founders y equipos clave.
  • Construir engagement loops y feedback loops con los equipos clave.

Hice mi tesis en Canva y se la presenté a Nico y Guille. Me dieron feedback, ajusté algunas cosas, y comencé a escribirle a personas cercanas sobre lo que quería hacer.

Probablemente pasé demasiado tiempo ideando y no tanto pitcheando.
El parteaguas fue leer Founding Sales (si te cuesta salir a vender, es mi mejor recomendación).

Pensaba que necesitaba una presentación, un sitio web, redes sociales…
La realidad: lo que ofrezco requiere simplemente conectar con personas cercanas que estén creando proyectos, ayudarlas y crecer juntos.

Nunca busco vender de entrada. Busco ayudar.
Si veo que puedo aportar, hablo de mis servicios. Independientemente de si me contratan o no, les ayudo (la mayoría de la gente siempre ha sido muy buena conmigo y trato de retribuir), y siempre intento abrir más puertas para ellos también. Creo en que la marea sube para todos.

Hoy estoy con mis primeros clientes, creando estrategias agresivas de crecimiento, ayudando a generar excelencia operativa, ensuciándome hasta los codos, ganándome la confianza de los equipos. No quiero que vivan la mala experiencia que yo tuve con "consultores externos".

Ha sido un viaje lindo que apenas esta comenzando. Mi curiosidad crece mientras aprendiendo de fintech, healthtech, e-commerce y más. Y le doy sentido a mi vida ayudando a los equipos a operar mejor, mentoreando, viendo como generan nuevos loops de adquisición o como empiezan a operar como una YC Company. Me gusta impactar en la gente y en las startups.

Hasta aquí mi reflexión. Espero que esto sirva de inspiración o guía para alguien más.

(¡Por cierto! Busco un cliente más que haga match — si sabes de alguien, escríbeme).


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